Bueno, supongo que cuando alguien trata de explicarnos algo, lo primero que tendríamos que hacer es dejar de leer y buscar el significado que esa palabra tiene para nosotros:Voluntario. Viene a ser algo así como: “el que hace las cosas porque quiere hacerlas”. Sin embargo, cuando hablamos de ONG´s, y más concretamente de las dedicadas al desarrollode zonas desfavorecidas del planeta (como es KARIT), ese “hacer las cosas porque uno quiere”, va irremediablemente unido a un hacer las cosas “porque uno puede” (hay unaorganización detrás que planifica y respalda”, no se es voluntario “sólo”) y “porque uno debe” (hay un planteamiento de vida que dirige esa “voluntad” por esecamino).
En cierto modo y, aunque pudiera parecer lo contrario, el voluntario también es un poco “egoísta”; por mucho que dé, por mucho tiempo que emplee, por muchas personas a las que pueda ayudar, ... siempre recibirá mucho más a cambio.
Al adentrarnos en una experiencia de voluntariado, debemos llevar en la maleta un montón de cosas que enseñar, pero debemos dejar libre el mismo espacio para aprender otro montón de cosas; sólo así podremos ser capaces al regresar otra vez a nuestro país, a nuestra casa, a nuestra sede de KARIT, ... de seguir apoyando los proyectos puestos en marcha. Y, es que, eso es lo más difícil de ser voluntario, comprender que uno es voluntario cada día.
Y, para hacer las cosas porque uno quiere, para ser “voluntario”, hay una cosa que es importante: conocer los lugares y las personas a las que se les está echando una mano, conocer a toda esa gente a la que dedicas tu tiempo, tus esfuerzos, ... Cuando uno está en ciudades surgidas con chabolas de cañas y cartón, entra en sus casas y habla con las personas a las que les ha tocado vivir en esa “otra cara del mundo”, hay algo que te llama la atención por encima de todo, y es que, más que la ayuda económica que puedas darles, más que lo que puedas construirles, más que cualquier otra cosa, lo que más agradecen es que haya gente que se acuerde de ellos, que se acuerden de que están ahí, en este mundo, como tú y yo (aunque nos hayamos inventado eso de “tercer mundo” con la “voluntad” de alejarlos y no tenerque preguntarnos si podríamos hacer algo por ellos).
Así que, por poco que hagamos, cuando nuestra “voluntad” nos hace sentarnos en una mesa y hablar de los problemas de otras personas, cuando empleamos nuestro tiempo en pensar en aquellos que no han tenido la suerte que hubieran deseado, cuando viajamos a países lejanos convirtiéndolos en cercanos, ... cuando hacemos algo detodo esto porque queremos, podemos tener la certeza de que habrá alguien que antes de irse a dormir (aunque esa bajo un techo de cartón o bajo las mismas estrellas), nos agradecerá que nuestra “voluntad” nos haya cruzado en su camino.
Jose Santa.
Vocal de la Junta Directiva responsable del Voluntariado.